lunes, 23 de febrero de 2026

 𝐒𝐀𝐋𝐀𝐑𝐈𝐎 𝐌𝐈𝐍𝐈𝐌𝐎 𝐋𝐄𝐆𝐀𝐋 𝐌𝐄𝐍𝐒𝐔𝐀𝐋 (𝐒𝐌𝐋𝐌)

En un país donde a 15 millones de trabajadores no los respalda ningún contrato de trabajo

 

En el capitalismo no existen salarios justos sino explotación salarial. Es decir, el asalariado siempre recibe menos de lo que realmente le produce al dueño del capital. Así que ningún trabajador tiene por qué identificarse o conformarse con cantidad alguna que le asignen como el salario. En su mente estará siempre la lucha por mejores condiciones de vida, lo que implica lucha por un mejor salario. Y al revés, para mejorar ganancias, rentabilidad y aumentar su riqueza, el capitalista tratará de explotar más al trabajador, es decir, pagarle menos de lo que le produce. Cada uno por lo suyo ¡sin moralismos, por favor! Unos luchan por mejores salarios, los otros pugnan por mayor explotación. Así pues, 2.000.000 de pesos como asignación mensual no debe conformar al asalariado. Este ha de seguir luchando por más, consciente asimismo de que su patrón necesita explotarlo más. Quede en el tintero la observación sobre los aumentos salariales que se dictan por decreto, exonerando de la lucha a los trabajadores y que se atengan a los 𝑏𝑢𝑒𝑛𝑜𝑠 𝑜𝑓𝑖𝑐𝑖𝑜𝑠 de sus dirigentes ante los explotadores.

Cómo encaja o desencaja lo anterior con el aumento del SMLM de 23.7% para el año 2026 en Colombia:

1. En Colombia, 𝑖𝑛𝑓𝑜𝑟𝑡𝑢𝑛𝑎𝑑𝑎𝑚𝑒𝑛𝑡𝑒, no predomina el capitalismo. Este es aún un país semifeudal y con relaciones de producción precapitalistas sumamente atrasadas, en donde prima un montón de empresitas, tallercillos y negocios de prestación de servicios y comercio, sin que sobresalga la producción manufacturera, menos aún la industria pesada. Empresas que a duras penas pueden sobrevivir en medio de una competencia feroz, por una parte entre ellas y de otra parte contra las mercancías y competidores extranjeros. Empresillas con mano de obra de baja productividad y atosigadas por un sinnúmero de medidas impositivas y burocráticas institucionales. De ello ninguna culpa tiene el trabajador que por supuesto preferiría laborar en una de las 7 mil empresas grandes de Colombia, incluso en una de las 30 mil medianas, pero sólo por necesidad aceptaría laborar en uno de aquellos 2 millones de micro o pequeñas o en los 6 millones de micronegocios existentes, según estadísticas oficiales. Pues bien, el 23,7% de aumento lo celebrarán unos 2, 4 millones de trabajadores con contrato laboral, más 1,1 millones de pensionados con el mínimo. Las grandes empresas pueden absorber el castigo, las medianas se acomodarán, pero para los chaparros empresarios el nuevo SMLM es una carga existencial correspondiente con la raquítica economía nacional, de cuyo rezago son responsables los gobiernos, incluido el de turno, por someter el país a los ucases imperialistas de la potencia del norte, de sus multinacionales y agencias multilaterales. Mientras Colombia perviva bajo coyunda extranjera, el atraso y demás falencias productivas, con todas sus consecuencias, seguirán golpeando a los productores nacionales de la ciudad y el campo, pero ante todo a los trabajadores restringidos en su lucha por mejores condiciones salariales, so pena de quebrar a sus esmirriados patronos.

2. Al presidente Petro le pareció cómodo modificar sólo una variable económica (la del salario), dejando inalteradas las otras que determinan el decurso económico del país y, en consecuencia, de las empresas: déficit comercial creciente, ahorro interno en descenso, déficit fiscal por gastos improductivos, peso revaluado frente al dólar que encarece las exportaciones, servicios públicos costosos, inflación, etc.

3. El Estado es el mayor empleador, así que el aumento del SMLM va a forzar a la baja los rublos del presupuesto nacional que deben destinarse a inversión pública y a atender los asuntos sociales. Ante todo, afectará a aquellos con difícil presión de la protesta ciudadana, dado el acomodamiento de las cúpulas sindicales y populares a las dádivas de la Casa de Nariño. Nada extraño que Petro nos venga con otra de sus manidas emergencias económicas o reformas tributarias para pagar la creciente burocracia improductiva y gastos onerosos como la pauta publicitaria para que la gran prensa lo deje gobernar.

4. Es de conocimiento popular que en elecciones todo vale. En tal materia, el gobierno del cambio nada cambió. Medida tras medida, como esta del SMLM o la nueva burocracia para la que se inventa pueriles funciones o los 521 mil contratos firmados en sólo un mes para favorecer a 521 mil de sus amigos antes de iniciar el período determinado por la Ley de Garantías, apuntan a cautivar el voto para sus empoderados pupilos, que han de continuar en el siguiente cuatrienio con la mejor tajada en los privilegios estatales (contratos, burocracia, presupuesto). Petro, más preocupado por el particular futuro de los suyos, menos por la suerte general de un país condenado a seguir el libreto imperialista impuesto.

Quedan un par de preguntas: ¿cuánto durará la euforia de los trabajadores y pensionados eventualmente beneficiados por el aumento de SMLM? Siendo que el país estará más expuesto a la informalidad y rebusque improductivo ya de por sí descomunal, al déficit fiscal por la nómina oficial y pensional, al incremento del valor de varias obligaciones indexadas al SMLM, al deterioro de la inversión pública para favorecer gastos improductivos. ¿Cuánto tiempo se mantendrá la mayor demanda de bienes que nos profetizan por el aumento del SMLM? Los aumentos salariales no debieran ser inflacionarios, pero lo son cuando la mano de obra no está ocupada en la producción real de la economía. Son inflacionarios cuando pagan burocracia improductiva y gastos de funcionamiento desvinculados de la inversión pública que apoya a la economía. Es un hecho, en los casi dos meses con el nuevo SMLM, los consumidores cada día amanecemos con nuevos precios en los productos de la canasta básica.

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