𝐒𝐀𝐋𝐀𝐑𝐈𝐎 𝐌𝐈𝐍𝐈𝐌𝐎 𝐋𝐄𝐆𝐀𝐋 𝐌𝐄𝐍𝐒𝐔𝐀𝐋 (𝐒𝐌𝐋𝐌)
En
un país donde a 15 millones de trabajadores no los respalda ningún contrato de
trabajo
En el capitalismo no existen salarios justos sino
explotación salarial. Es decir, el asalariado siempre recibe menos de lo que
realmente le produce al dueño del capital. Así que ningún trabajador tiene por
qué identificarse o conformarse con cantidad alguna que le asignen como el
salario. En su mente estará siempre la lucha por mejores condiciones de vida, lo
que implica lucha por un mejor salario. Y al revés, para mejorar ganancias,
rentabilidad y aumentar su riqueza, el capitalista tratará de explotar más al
trabajador, es decir, pagarle menos de lo que le produce. Cada uno por lo suyo ¡sin moralismos, por favor!
Unos luchan por mejores salarios, los otros pugnan por mayor explotación. Así
pues, 2.000.000 de pesos como asignación mensual no debe conformar al
asalariado. Este ha de seguir luchando por más, consciente asimismo de que su
patrón necesita explotarlo más. Quede en el tintero la observación sobre los
aumentos salariales que se dictan por decreto, exonerando de la lucha a los
trabajadores y que se atengan a los 𝑏𝑢𝑒𝑛𝑜𝑠
𝑜𝑓𝑖𝑐𝑖𝑜𝑠
de sus dirigentes ante los explotadores.
Cómo encaja o desencaja lo anterior con el aumento
del SMLM de 23.7% para el año 2026 en Colombia:
1. En Colombia, 𝑖𝑛𝑓𝑜𝑟𝑡𝑢𝑛𝑎𝑑𝑎𝑚𝑒𝑛𝑡𝑒,
no predomina el capitalismo. Este es aún un país semifeudal y con relaciones de
producción precapitalistas sumamente atrasadas, en donde prima un montón de
empresitas, tallercillos y negocios de prestación de servicios y comercio, sin que
sobresalga la producción manufacturera, menos aún la industria pesada. Empresas
que a duras penas pueden sobrevivir en medio de una competencia feroz, por una
parte entre ellas y de otra parte contra las mercancías y competidores
extranjeros. Empresillas con mano de obra de baja productividad y atosigadas
por un sinnúmero de medidas impositivas y burocráticas institucionales. De ello
ninguna culpa tiene el trabajador que por supuesto preferiría laborar en una de
las 7 mil empresas grandes de Colombia, incluso en una de las 30 mil medianas,
pero sólo por necesidad aceptaría laborar en uno de aquellos 2 millones de
micro o pequeñas o en los 6 millones de micronegocios existentes, según
estadísticas oficiales. Pues bien, el 23,7% de aumento lo celebrarán unos 2, 4
millones de trabajadores con contrato laboral, más 1,1 millones de pensionados
con el mínimo. Las grandes empresas pueden absorber el castigo, las medianas se
acomodarán, pero para los chaparros empresarios el nuevo SMLM es una carga
existencial correspondiente con la raquítica economía nacional, de cuyo rezago
son responsables los gobiernos, incluido el de turno, por someter el país a los
ucases imperialistas de la potencia del norte, de sus multinacionales y
agencias multilaterales. Mientras Colombia perviva bajo coyunda extranjera, el
atraso y demás falencias productivas, con todas sus consecuencias, seguirán
golpeando a los productores nacionales de la ciudad y el campo, pero ante todo
a los trabajadores restringidos en su lucha por mejores condiciones salariales,
so pena de quebrar a sus esmirriados patronos.
2.
Al presidente Petro le pareció cómodo modificar sólo una variable económica (la
del salario), dejando inalteradas las otras que determinan el decurso económico
del país y, en consecuencia, de las empresas: déficit comercial creciente,
ahorro interno en descenso, déficit fiscal por gastos improductivos, peso
revaluado frente al dólar que encarece las exportaciones, servicios públicos
costosos, inflación, etc.
3.
El Estado es el mayor empleador, así que el aumento del SMLM va a forzar a la
baja los rublos del presupuesto nacional que deben destinarse a inversión
pública y a atender los asuntos sociales. Ante todo, afectará a aquellos con
difícil presión de la protesta ciudadana, dado el acomodamiento de las cúpulas
sindicales y populares a las dádivas de la Casa de Nariño. Nada extraño que
Petro nos venga con otra de sus manidas emergencias económicas o reformas
tributarias para pagar la creciente burocracia improductiva y gastos onerosos
como la pauta publicitaria para que la gran prensa lo deje gobernar.
4. Es de
conocimiento popular que en elecciones todo vale. En tal materia, el gobierno
del cambio nada cambió. Medida tras medida, como esta del SMLM o la nueva
burocracia para la que se inventa pueriles funciones o los 521 mil contratos
firmados en sólo un mes para favorecer a 521 mil de sus amigos antes de iniciar
el período determinado por la Ley de Garantías, apuntan a cautivar el voto para
sus empoderados pupilos, que han de continuar en el siguiente cuatrienio con la
mejor tajada en los privilegios estatales (contratos, burocracia, presupuesto).
Petro, más preocupado por el particular futuro de los suyos, menos por la
suerte general de un país condenado a seguir el libreto imperialista impuesto.
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