𝔸𝕝𝕘𝕠 𝕧𝕒 𝕖𝕟𝕥𝕣𝕖 𝕖𝕝 𝕘𝕠𝕓𝕚𝕖𝕣𝕟𝕠 𝕢𝕦𝕖 𝕟𝕠𝕤 𝕥𝕠𝕔ó 𝕪 𝕖𝕝 𝕘𝕠𝕓𝕚𝕖𝕣𝕟𝕠 𝕢𝕦𝕖 𝕟𝕠𝕤 𝕥𝕠𝕔𝕒
Aun prevaleciendo el
aspecto principal, cual es la obediencia a los requerimientos e intereses de la
potencia del norte, conviene auscultar entre los matices que diferencian a los
dos gobernantes para advertir las nefastas medidas que se avecinan. Y es de
resaltar que los matices entre el saliente y el entrante se corresponden según
las diferencias entre los inquilinos de turno en la Casa Blanca: Petro no
ocultó su afinidad con los demócratas, De la Espriella se pliega anticipadamente
a los despóticos caprichos del republicano D. Trump.
De la posesión y
discurso de Abelardo de la Espriella, el 7 de agosto pasado (duración hora 20
minutos), en el Batallón Pichincha de Cali, para donde salió en helicóptero,
dejando en el recinto a los invitados que debieron escuchar el discurso en unas
pantallas, veamos:
- Regiones, descentralización: aunque la retórica descentralista data de la Constituyente que concluyera con la promulgación de la Constitución de 1991, a De la Espriella se le convirtió en obsesión, de hecho logró que el Congreso le aprobara posesionarse en Cali. Desde el momento en que fracasara el empalme con el gobierno saliente, no paró de reunirse con alcaldes y gobernadores para copiarles sus pliegos petitorios; si agregamos la nominación de Barranquilla como sede alterna presidencial, el verdadero mensaje puede ser: “autonomía regional”. Esto mismo se le escucha a cuanto personaje se halle en trance electoral; todos parlotean por la descentralización, cuando el trasfondo sigue estando en los propósitos antinacionales insertos en la Constitución de 1991, particularmente en el art. 306: «𝐷𝑜𝑠 𝑜 𝑚𝑎𝑠 𝑑𝑒𝑝𝑎𝑟𝑡𝑎𝑚𝑒𝑛𝑡𝑜𝑠 𝑝𝑜𝑑𝑟𝑎𝑛 𝑐𝑜𝑛𝑠𝑡𝑖𝑡𝑢𝑖𝑟𝑠𝑒 𝑒𝑛 𝑟𝑒𝑔𝑖𝑜𝑛𝑒𝑠 𝑎𝑑𝑚𝑖𝑛𝑖𝑠𝑡𝑟𝑎𝑡𝑖𝑣𝑎𝑠 𝑦 𝑑𝑒 𝑝𝑙𝑎𝑛𝑖𝑓𝑖𝑐𝑎𝑐𝑖𝑜𝑛, 𝑐𝑜𝑛 𝑝𝑒𝑟𝑠𝑜𝑛𝑒𝑟𝑖𝑎 𝑗𝑢𝑟𝑖𝑑𝑖𝑐𝑎, 𝑎𝑢𝑡𝑜𝑛𝑜𝑚𝑖𝑎 𝑦 𝑝𝑎𝑡𝑟𝑖𝑚𝑜𝑛𝑖𝑜 𝑝𝑟𝑜𝑝𝑖𝑜. 𝑆𝑢 𝑜𝑏𝑗𝑒𝑡𝑜 𝑝𝑟𝑖𝑛𝑐𝑖𝑝𝑎𝑙 𝑠𝑒𝑟𝑎 𝑒𝑙 𝑑𝑒𝑠𝑎𝑟𝑟𝑜𝑙𝑙𝑜 𝑒𝑐𝑜𝑛𝑜𝑚𝑖𝑐𝑜 𝑦 𝑠𝑜𝑐𝑖𝑎𝑙 𝑑𝑒𝑙 𝑟𝑒𝑠𝑝𝑒𝑐𝑡𝑖𝑣𝑜 𝑡𝑒𝑟𝑟𝑖𝑡𝑜𝑟𝑖𝑜».; que, traducido a buen romance, como ya lo advertía Francisco Mosquera S. (1943-1994): el objetivo es desmembrar la república unitaria para lograr más cómodo y profundo el saqueo y sometimiento a los intereses norteamericanos y a los parásitos financieros BM, FMI, BID, etc. Así que la descentralización pretendida por el “verdugo de turno” puede tornarse en autonomías regionales mediante la constitución de 𝑟𝑒𝑔𝑖𝑜𝑛𝑒𝑠 𝑎𝑑𝑚𝑖𝑛𝑖𝑠𝑡𝑟𝑎𝑡𝑖𝑣𝑎𝑠 𝑑𝑒 𝑝𝑙𝑎𝑛𝑖𝑓𝑖𝑐𝑎𝑐𝑖𝑜𝑛 (𝑅𝐴𝑃), ver imagen,
- Patria Milagro: es un eufemismo para decir que sus medidas
transformarán al país. En toda campaña electoral y correspondiente cuatrienio
de gobiernos pasados se les oye parecido a cada nuevo presidente. Sin embargo,
cual sentencia popular de vieja data: «todo gobierno siempre fue peor que el
anterior».
- Seguridad y fuerzas armadas: ante todo, es pertinente
recordarles a tantos entusiastas de la política de seguridad del presidente De
la Espriella que, como lo demuestra la historia —no sólo la nacional, sino la
historia universal—, las fuerzas armadas se instituyeron por la necesidad de
proteger los intereses de las clases dominantes (en nuestro caso, la oligarquía
y los grandes terratenientes). Así que, la mencionada lucha contra el crimen, en
realidad, se diseña y recae contra la población inerme, contra los menesterosos
que luchan por derechos y mejores condiciones de vida; en fin, repite contra la
rebeldía popular. De la Espriella, en su discurso, consciente del rechazo
mayoritario a los bochornosos procederes y resultados ominosos de la «paz
total» del ex Gustavo Petro, posa «duro» contra los criminales, colma de
adulaciones a la fuerza pública y les promete recursos, muchos recursos,
defensa jurídica y garantías (¿impunidad?) por delitos en «cumplimiento de su
deber». Anuncia que «se acaban las negociaciones con los criminales», que «no
más diálogos de paz»; ¡qué bien! pero ¿cumplirá?, porque tales negociaciones
llevan más de 50 años en sin que su repetición haya sonrojado a algún
presidente de Colombia.
Dice que no a la JEP
¡si pudiera cumplir!, porque habrá que recordarle que esa “justicia especial” y
de impunidad está inserta hasta los tuétanos en la constitución y acuerdos
internacionales. Ahora bien, tal vez, millones de personas se entusiasmen con el
anuncio del presidente de reprimir el crimen y a los delincuentes, –curiosa
coincidencia con la agenda intervencionista de seguridad norteamericana- que
nos lleva al temor que sienten en todo el 𝑝𝑎𝑡𝑖𝑜 𝑡𝑟𝑎𝑠𝑒𝑟𝑜 a que los cuarteles traicionen y se utilicen (como en
Venezuela) contra los presidentes y los derroquen cuando el inquilino de turno
de la Casa de Nariño no satisfaga plenamente los requerimientos de la Casa
Blanca. De tal temor deriva la adhesión anticipada de De la Espriella a la
iniciativa “Escudo de la Américas” con el que Trump robustecerá su control
militar del Continente. Aquí vale recordar que las cúpulas militares y de
policía desde tiempos inmemoriales son educadas en las escuelas del Comando Sur
yanqui y permanentemente seducidas en los foros internacionales que el
Pentágono convoca y financia.
- Narcotráfico: la
farsa de la tal lucha contra el narcotráfico, que en Colombia ya casi completa
50 años, es uno de sus principales temas de gobierno (Petro estuvo a la misma
altura, sobre todo después del secuestro de Maduro), porque es una exigencia de
Trump, como fórmula para justificar la intromisión y vigilancia del continente,
particularmente en estos últimos tiempos por la imperiosa necesidad de 𝑐𝑜𝑛𝑡𝑒𝑛𝑒𝑟 𝑎
𝐶ℎ𝑖𝑛𝑎, país que firma acuerdos y promueve negocios en los
cinco continentes, desplazando los desgastados y obsoletos tentáculos de la
otrora potencia mundial. A los gringos se les “escapa” su hegemonía planetaria
y por eso Trump aprieta con desespero en su 𝑝𝑎𝑡𝑖𝑜 𝑡𝑟𝑎𝑠𝑒𝑟𝑜. La farsa se explica además porque tanto en Colombia
como en los Estados Unidos precisan del dinero de aquellas drogas: aquí
participa con casi el 5% del PIB y allá se quedan con más del 90% de los
ingresos del ilícito negocio. En Colombia circula dinero de la “𝑑𝑟𝑜𝑔𝑎 𝑞𝑢𝑒 𝑚𝑎𝑡𝑎” en mayor cantidad que por exportaciones de petróleo
(catorce mil millones de dólares) o por remesas recibidas del exterior (13.000
millones de dólares).
- Política
exterior: De la Espriella hará
todo lo que disponga el inquilino de la Casa Blanca que especialmente
contribuya a la ya mencionada 𝑐𝑜𝑛𝑡𝑒𝑛𝑐𝑖𝑜𝑛 𝑑𝑒 𝐶ℎ𝑖𝑛𝑎; dice que sacará a Colombia del “memorándum de
entendimiento” con el que Petro inscribiera al país en la iniciativa de la
denominada 𝑛𝑢𝑒𝑣𝑎 𝑟𝑢𝑡𝑎 𝑑𝑒 𝑙𝑎 𝑠𝑒𝑑𝑎 china. Dice que privilegiará relaciones con las
democracias (tipo Israel, que no ha parado el genocidio en Gaza, sobre todo de
niños, “porque algún día crecerán y se vengarán”). Como lo hizo Trump,
este cipayo criollo también trasladará la embajada de Tel-Aviv a Jerusalén. Muy
solícito y aplicado estuvo el vice Restrepo en los EE. UU. con la banca
multilateral (FMI, BM, BID, CAF), comprometiéndose a incrementar la onerosa
deuda pública dejada por Petro. Se sabe, por los análisis de los expertos, que
la deuda externa es el prototipo del saqueo de un país, tal como la anotara
entre las venas abiertas de América Latina el escritor uruguayo Eduardo
Galeano. En fin, es grotesco el servilismo mostrado por De la Espriella, lo que
ha de redundar en el desprecio de las masas laboriosas y auge de la lucha
antimperialista.
- Corrupción: la anticorrupción es la promesa de siempre y de todos,
pero que nadie cumple porque ellos mismos, por naturaleza, son corruptos.
- Minas y energía: Pareciera coherente De la Espriella en esta materia:
dice sí a energías renovables, sin que por ello haya que renunciar a los
recursos bajo tierra; permitirá la extracción de combustibles mediante
fracturación hidráulica (fracking), con todas ¡humm! las técnicas
medioambientales —miente a todas luces, porque el producto fracking
puede costar hasta 50 dólares el barril y no podrá competir con los de
extracción convencional que cuestan entre 4, 10, 12 y 14 dólares, según el país
productor—; dice que rescatará a Ecopetrol, lo que suena creíble, porque esta
empresa aporta a las finanzas públicas lo que ninguna otra fuente de recursos;
ha sido como la vaca lechera para los gobiernos y descuidarla es de mentes
dementes.
- Déficit fiscal: Como recibe la olla raspada por el despilfarro
petrista, sobre todo de los últimos meses, dice De la Espriella que tiene listo
el decreto para congelar gasto público y recortes en el presupuesto: «amanecerá
y veremos, dijo el ciego». ¿Lo hará?¿Cómo, dónde? Por lo general, cuando
platican sobre recortes, realmente están pensando en reducir los gastos
sociales (salud, recreación, deportes, educación, etc.); esta es la experiencia
de los pueblos, no solo de Colombia, sino la experiencia universal. Dijo que
eliminará el impuesto al patrimonio, lo que, aparte de congraciarse con sus
compinches grandes propietarios, otra gracia no tiene, dado que su aporte al
presupuesto general de la nación es de máximo billón y medio de pesos.
- El campo: Dice de la Espriella que convertirá la Orinoquía
(concretamente el departamento de Vichada) en el Mato Grosso colombiano, para
referirse al estado brasileño que en un par de décadas se transformó en el
proveedor, entre otros productos, del 12% de la soja mundial. Es de recordar
que ya otros mandatarios (Uribe Vélez) se han referido a la Orinoquía como la “altillanura”
que ha de entregarse a “grandes empresarios” para la economía de escala
(producción en grandes cantidades); el problema radica en las costosas
inversiones que debe hacerse, sobre todo en infraestructura, los interesados en
el negocio exigen al gobierno su financiación y, platica no hay.
Al campesinado, le
promete lo de siempre: apoyo con crédito, asistencia técnica, facilidades de
comercialización, bla, bla, bla, encubriendo que: 1- la importación creciente
de alimentos, (actualmente 14 millones toneladas al año), que los agricultores
nacionales pueden producir; 2- que el campo nunca surgirá sin la revolución
agraria que pasa por: ¡la tierra para el que la trabaja!, a partir de expropiarles
a los grandes terratenientes “sus” tierras sin cultivar.
- Industria: Promete lo de siempre, apoyo a todos: grandes,
pequeños y medianos pero no se refiere a la industria pesada base del
desarrollo de un país ni a la industria que en Colombia podemos desarrollar
sólo sobre el entendido que se controlen las importaciones.
- Educación: No permitirá el adoctrinamiento en el aula, tal vez lo
dice pensando en reprimir la tradición de lucha magisterial en cabeza de
Fecode, que aunque venida a menos en las tres últimas décadas y suspendida en
el cuatrienio petrista, en cualquier momento puede resurgir. Al margen de lo
anterior, De la Espriella ignora que toda la superestructura de una sociedad
(educación incluida) irradia, contiene y reproduce su ideario; el sistema
capitalista nos mete hasta los tuétanos su ideología; los profesores, en su inmensa
mayoría, profesan y reproducen el credo burgués, se portan como burgueses (“𝐿𝑎𝑠 𝑖𝑑𝑒𝑎𝑠 𝑑𝑒 𝑙𝑎 𝑐𝑙𝑎𝑠𝑒 𝑑𝑜𝑚𝑖𝑛𝑎𝑛𝑡𝑒 𝑠𝑜𝑛, 𝑒𝑛 𝑐𝑎𝑑𝑎 𝑒𝑝𝑜𝑐𝑎, 𝑙𝑎𝑠 𝑖𝑑𝑒𝑎𝑠 𝑑𝑜𝑚𝑖𝑛𝑎𝑛𝑡𝑒𝑠”); en ello el sistema educativo del régimen, su régimen,
señor presidente, no tiene problemas, máxime si nombró ministra de educación a
una cristiana profesa. Ahora bien, a la escuela se va a aprender, a investigar;
nadie debe apoyar que se utilicen las aulas para echar carreta en
reemplazo y menosprecio de las ciencias; en el programa cultural revolucionario
se lee: «𝑎𝑝𝑜𝑦𝑎𝑟 𝑢𝑛𝑎 𝑟𝑒𝑓𝑜𝑟𝑚𝑎 𝑑𝑒 𝑙𝑎 𝑒𝑑𝑢𝑐𝑎𝑐𝑖𝑜𝑛 𝑑𝑒 𝑐𝑜𝑛𝑡𝑒𝑛𝑖𝑑𝑜 𝑝𝑜𝑝𝑢𝑙𝑎𝑟 𝑦 𝑑𝑒𝑚𝑜𝑐𝑟𝑎𝑡𝑖𝑐𝑜 𝑞𝑢𝑒 𝑒𝑠𝑡𝑖𝑚𝑢𝑙𝑒 𝑙𝑎 𝑖𝑛𝑣𝑒𝑠𝑡𝑖𝑔𝑎𝑐𝑖𝑜𝑛 𝑐𝑖𝑒𝑛𝑡𝑖𝑓𝑖𝑐𝑎 𝑦 𝑞𝑢𝑒 𝑖𝑚𝑝𝑢𝑙𝑠𝑒 𝑒𝑙 𝑓𝑙𝑜𝑟𝑒𝑐𝑖𝑚𝑖𝑒𝑛𝑡𝑜 𝑑𝑒 𝑢𝑛𝑎 𝑐𝑢𝑙𝑡𝑢𝑟𝑎 𝑞𝑢𝑒 𝑠𝑖𝑟𝑣𝑎 𝑎 𝑙𝑜𝑠 𝑖𝑛𝑡𝑒𝑟𝑒𝑠𝑒𝑠 𝑠𝑢𝑝𝑟𝑒𝑚𝑜𝑠 𝑑𝑒 𝑙𝑎 𝑙𝑖𝑏𝑒𝑟𝑎𝑐𝑖𝑜𝑛 𝑛𝑎𝑐𝑖𝑜𝑛𝑎𝑙».
- Cultura: Dice De la Espriella que dará una batalla cultural
para recuperar el valor de la familia (¿familia patriarcal?), el amor por la
patria, a Dios, volver por el mérito, la disciplina, -¿qué de ello logrará?,
¿qué de ello servirá?, porque no estamos en la Edad Media-. O ¿nos va a poner a
discutir nimiedades, mientras las medidas económicas contra la nación y el
pueblo nos las empaca por debajito? La tradición familiar arruma a las mujeres
en el hogar; sin embargo, el gabinete ministerial lo compuso con 50% de ellas:
o lo traiciona el subconsciente, señor Abelardo, o la mentada tradición sólo
cobija a las mujeres de abajo. Una anécdota: Keiko Fujimori (mujer), presidente
del Perú que también recién se posesionó, nombró 16 hombres y 2 mujeres en su
gabinete. En fin, “volver por las tradiciones familiares” fuese una aspiración
loable si se limitara al rechazo a esa pretensión de extender al dominio humano
en general y de obligatorio patrocinio institucional algunas conductas que, por
el contrario, no deben rebasar el dominio individual y los gustos personales.
Por fortuna, tal pretensión merodea sólo por aquí en el llamado occidente y se
corresponde con un modelo económico financiarista rumbo al colapso.
Finalmente, es
pertinente recordar que los gobernantes omiten anunciar muchas medidas, porque,
siendo impopulares, generan resistencia, pero a su debido tiempo lo intentarán;
este que inicia nos tiene mucho ahí guardado. Y, así será, liberará de ataduras
a la rebeldía popular.