“ℕ𝕆 ℍ𝔸𝕐 𝕄𝔸𝕃 ℚ𝕌𝔼 ℙ𝕆ℝ 𝔹𝕀𝔼ℕ N𝕆 𝕍𝔼ℕ𝔾𝔸”
Ahora que la
falsa izquierda o “𝑝𝑟𝑜𝑔𝑟𝑒𝑠𝑖𝑠𝑚𝑜” ha caído en casi toda Sudamérica para reinstalarse
la vieja derecha, hace factible también un escenario ideológicamente
esclarecedor y luminoso para los pueblos abajo del Río Bravo del norte. Y es
que el peor resultado para la población bajo estos gobiernos fue el conformismo
ciudadano con las reformas que aplaza la revolución antiimperialista y
antioligárquica, revolución que ha de refrendar los verdaderos cambios y
convertir en perdurables las efímeras conquistas. Sin que las reformas logradas
por la lucha popular sobren, es necesario convencerse de que ellas han de
servir no para acomodarse ni guardarse ilusiones sobre el porvenir, sino para
utilizarlas como enlace tras las soluciones definitivas que sólo pueden darse a
partir de la expulsión norteamericana de nuestras tierras, del aplastamiento de
la oligarquía y la expropiación de los grandes terratenientes. Los gobiernos “𝑝𝑟𝑜𝑔𝑟𝑒𝑠𝑖𝑠𝑡𝑎𝑠”, se instalaron con aval norteamericano en su “𝑝𝑎𝑡𝑖𝑜 𝑡𝑟𝑎𝑠𝑒𝑟𝑜” para resolverle apremios puntuales al imperialismo:
ora para reemplazar las otrora “eficientes” tiranías, ora para paliar las
convulsiones económicas capitalistas, ora para desarmar la rebeldía popular y, en
todo caso, para cubrir con toneladas de lodazal la ideología del proletariado,
el marxismo-leninismo; para este tan sustancial objetivo imperialista fue
particularmente eficiente el impostor izquierdista o “𝑝𝑟𝑜𝑔𝑟𝑒𝑠𝑖𝑠𝑚𝑜”, hasta el colmo de hoy que los “marxistas” de ayer
—tipo Iván Cepeda— consideran deshonroso que les llamen comunistas.
Hoy en el
planeta entero se comprende mejor la esencia verdadera de los Estados Unidos,
porque el inquilino de turno de la Casa Blanca, Donald Trump, no se toma la
molestia de ocultar las siniestras medidas* a ejecutar para paliar los reveces
como potencia hegemónica que sucumbe después de una centuria larga de agresión
y expoliación de los pueblos del mundo y particularmente aquí en lo que
Washington considera su patio trasero. A sí mismo, en Latinoamérica, el escenario
sin " 𝑝𝑟𝑜𝑔𝑟𝑒𝑠𝑖𝑠𝑚𝑜 " y con personajes de la cloaca -tipo de la
Espriella- es favorable para las huestes revolucionarias, porque con estos
confesos tiranuelos, los pueblos podrán reconocer mejor la fuente de sus
miserias y el blanco de sus batallas. Lo que los lacayos del imperialismo con
ropaje progresista lograban encubrir, la desfachatez de sus relevos lo pone
todo al descubierto, y ¡que los pueblos obren en consecuencia¡ Con Milei en
Argentina, Kast en Chile, Noboa en Ecuador, Paz en Bolivia, Keiko Fujimori en
Perú, De la Espriella en Colombia, aplicando tan nefastas medidas contra sus
pueblos y naciones y sin sonrojo mostrando su papel servil a las clases
dominantes criollas intermediarias del imperialismo, ha de despejarse la conciencia
nacional y popular y, tal vez, regrese y fructifique la rebeldía de los
destechados.
*He aquí las más
recientes atrocidades yanquis que Trump presenta como virtuosas: El
secuestro del presidente de Venezuela (incluido centenar de muertos), Nicolás
Maduro y sucesivos chantajes contra los países y gobernantes que no se le sometan
lo suficiente … El cerco militar y económico contra la pequeña isla de Cuba …
La agresión a Irán con destrucción y miles de civiles muertos … La
participación y prolongación a través de la OTAN de la guerra en Ucrania … El
genocidio en Gaza cometido juntamente con Netanyahu y el régimen sionista israelí
…
𝐴𝑑𝑒𝑛𝑑𝑎: aún gobiernan los “𝑝𝑟𝑜𝑔𝑟𝑒𝑠𝑖𝑠𝑡𝑎𝑠” en los dos países más importantes de la región,
Brasil y Méjico ¿Cederán estos a la tendencia por el relevo? La cuestión
brasileña merece una acotación: Brasil es una potencia regional,
pertenece a la poderosa y geoestratégica asociación los BRICS+ y, si sumamos
las profundas relaciones comerciales que tiene con el gigante asiático, China
(que ya hace años es su principal socio comercial), el presidente Lula da Silva
puede darse el gustico de objetar algunos ucases norteamericanos, competirles en
puntuales ramas de la economía y desdeñar las gallerías del gallo de turno en
la Casa Blanca.
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