lunes, 15 de junio de 2026

 

ℕ𝕆 ℍ𝔸𝕐 𝕄𝔸𝕃 ℚ𝕌𝔼 ℙ𝕆ℝ 𝔹𝕀𝔼ℕ N𝕆 𝕍𝔼ℕ𝔾𝔸

Ahora que la falsa izquierda o “𝑝𝑟𝑜𝑔𝑟𝑒𝑠𝑖𝑠𝑚𝑜” ha caído en casi toda Sudamérica para reinstalarse la vieja derecha, hace factible también un escenario ideológicamente esclarecedor y luminoso para los pueblos abajo del Río Bravo del norte. Y es que el peor resultado para la población bajo estos gobiernos fue el conformismo ciudadano con las reformas que aplaza la revolución antiimperialista y antioligárquica, revolución que ha de refrendar los verdaderos cambios y convertir en perdurables las efímeras conquistas. Sin que las reformas logradas por la lucha popular sobren, es necesario convencerse de que ellas han de servir no para acomodarse ni guardarse ilusiones sobre el porvenir, sino para utilizarlas como enlace tras las soluciones definitivas que sólo pueden darse a partir de la expulsión norteamericana de nuestras tierras, del aplastamiento de la oligarquía y la expropiación de los grandes terratenientes. Los gobiernos “𝑝𝑟𝑜𝑔𝑟𝑒𝑠𝑖𝑠𝑡𝑎𝑠”, se instalaron con aval norteamericano en su “𝑝𝑎𝑡𝑖𝑜 𝑡𝑟𝑎𝑠𝑒𝑟𝑜” para resolverle apremios puntuales al imperialismo: ora para reemplazar las otrora “eficientes” tiranías, ora para paliar las convulsiones económicas capitalistas, ora para desarmar la rebeldía popular y, en todo caso, para cubrir con toneladas de lodazal la ideología del proletariado, el marxismo-leninismo; para este tan sustancial objetivo imperialista fue particularmente eficiente el impostor izquierdista o “𝑝𝑟𝑜𝑔𝑟𝑒𝑠𝑖𝑠𝑚𝑜”, hasta el colmo de hoy que los “marxistas” de ayer —tipo Iván Cepeda— consideran deshonroso que les llamen comunistas.

Hoy en el planeta entero se comprende mejor la esencia verdadera de los Estados Unidos, porque el inquilino de turno de la Casa Blanca, Donald Trump, no se toma la molestia de ocultar las siniestras medidas* a ejecutar para paliar los reveces como potencia hegemónica que sucumbe después de una centuria larga de agresión y expoliación de los pueblos del mundo y particularmente aquí en lo que Washington considera su patio trasero. A sí mismo, en Latinoamérica, el escenario sin " 𝑝𝑟𝑜𝑔𝑟𝑒𝑠𝑖𝑠𝑚𝑜 " y con personajes de la cloaca -tipo de la Espriella- es favorable para las huestes revolucionarias, porque con estos confesos tiranuelos, los pueblos podrán reconocer mejor la fuente de sus miserias y el blanco de sus batallas. Lo que los lacayos del imperialismo con ropaje progresista lograban encubrir, la desfachatez de sus relevos lo pone todo al descubierto, y ¡que los pueblos obren en consecuencia¡ Con Milei en Argentina, Kast en Chile, Noboa en Ecuador, Paz en Bolivia, Keiko Fujimori en Perú, De la Espriella en Colombia, aplicando tan nefastas medidas contra sus pueblos y naciones y sin sonrojo mostrando su papel servil a las clases dominantes criollas intermediarias del imperialismo, ha de despejarse la conciencia nacional y popular y, tal vez, regrese y fructifique la rebeldía de los destechados.

*He aquí las más recientes atrocidades yanquis que Trump presenta como virtuosas: El secuestro del presidente de Venezuela (incluido centenar de muertos), Nicolás Maduro y sucesivos chantajes contra los países y gobernantes que no se le sometan lo suficiente … El cerco militar y económico contra la pequeña isla de Cuba … La agresión a Irán con destrucción y miles de civiles muertos … La participación y prolongación a través de la OTAN de la guerra en Ucrania … El genocidio en Gaza cometido juntamente con Netanyahu y el régimen sionista israelí … Afortunadamente, la resistencia iraní a los dos agresores les está dando la victoria a los ayatolas a tal punto que Trump, para disimular su derrota lleva ya varias semanas mendigando por un acuerdo.

𝐴𝑑𝑒𝑛𝑑𝑎: aún gobiernan los “𝑝𝑟𝑜𝑔𝑟𝑒𝑠𝑖𝑠𝑡𝑎𝑠” en los dos países más importantes de la región, Brasil y Méjico ¿Cederán estos a la tendencia por el relevo? La cuestión brasileña merece una acotación: Brasil es una potencia regional, pertenece a la poderosa y geoestratégica asociación los BRICS+ y, si sumamos las profundas relaciones comerciales que tiene con el gigante asiático, China (que ya hace años es su principal socio comercial), el presidente Lula da Silva puede darse el gustico de objetar algunos ucases norteamericanos, competirles en puntuales ramas de la economía y desdeñar las gallerías del gallo de turno en la Casa Blanca.




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